Noelia Buttice nació en Buenos Aires. En 1999 migró a Paraguay. Vive en Areguá y desde ese territorio crea y proyecta su trabajo hacia el mundo.

Su formación transita entre la educación, el lenguaje poético, las artes, el Zen y las infancias. Es docente de enseñanza primaria, licenciada en Psicología y máster en Literatura Infantil y Juvenil por la Universidad Autónoma de Barcelona.

Cofundadora de la escuela comunitaria Kunumi Areté de Areguá, donde se desempeña como co-cordinadora pedagógica y atelierista (2012-2026).

Con trayectoria en psicopedagogía clínica, formación docente, mediación lectora y artes escénicas, integró la compañía nacional Kunu'u Títeres y El Ojo Curioso (teatro Lambe Lambe). En 2025 estrenó la obra de teatro miniatura Fuego Secreto, bajo la dirección de Gabriela Céspedes.

Durante 2019 tomó clases de pintura sumi-e con Wolfgang Krauch y Melitta Marcali Kiss. En cerámica asistió a talleres con Julia Isidrez, Maneno Llynkarimachik y Jorge Fernández Chiti.

Cofundadora de Mango Rojo Areguá, un emprendimiento familiar dedicado a la cerámica utilitaria y artística distinguido con la Marca País en 2023 y 2026. Desde allí despliega la línea de autor, Shibui, una propuesta que profundiza en la estética del detalle, la sobriedad y la belleza de lo imperfecto.

Miembro del equipo gestor del Circuito de Galerías de Aregua desde 2023.

Desde 2021 expone en espacios y galerías de Paraguay y Argentina.

Busco acercarme al concepto del buen vivir de los pueblos originarios y a la visión del arte como un tejido vital: una práctica cuyo horizonte se proyecta entre lo personal y lo transpersonal, lo singular y lo colectivo, lo ordinario y lo sagrado, Oriente y Occidente.

Mi formación se centra en la educación, las infancias y el zen. Concibo la enseñanza como un oficio y un arte anclado en el vacío, entendido tanto desde la «falta en ser» lacaniana —motor del deseo— como desde el Tao: un no-espacio que es, simultáneamente, potencia y plenitud.

En cada proceso busco el silencio, el azar, la indeterminación, la atenta escucha del entorno y un tiempo amplio de exploración.

Me interesan las técnicas mixtas, el cruce de lenguajes, las autorías compartidas y una comprensión integral de la naturaleza (científica, estética y espiritual). Encuentro inspiración en el entorno natural, el zen, las infancias y la poesía. Mi obra reflexiona sobre el mundo como nido —entendido como un refugio de convivencia multiespecie—, el bosque, lo ancestral, la labor vital de los polinizadores, lo invisible, los lenguajes naturales, el silencio y el compromiso con las nuevas generaciones. A través de estas exploraciones, mi propósito constante ha sido que las obras funcionen como una invitación para que el espectador y yo/nosotros (durante el proceso) renovemos nuestra propia mirada sobre nosotros mismos y la naturaleza.

Durante la creación, permanezco abierta a lo inesperado. El uso de la mancha, la cianotipia experimental, el trazo con la mano no dominante y los materiales orgánicos me sitúan en un territorio de azar donde opero como cocreadora junto con las fuerzas de la tierra. Desde un enfoque posnatural, asumo que las fronteras entre nuestra cultura y el entorno biológico son permeables y se transforman mutuamente. Este coprotagonismo natural y la construcción de autorías colectivas me resultan indispensables para que, como humanidad, logremos desplegar nuestro potencial amoroso, solidario y sanador.